¿Todos los protagonistas son guapos?

Si hablamos de novela romántica, la mayoría, sí. Lo afirmo de forma rotunda; o la menos, deben serlo.

La semana pasada estuve en el JAR (voy a hacer un post sobre esto) y fue una de las cuestiones que surgió. Nadie pudo explicarlo, pero tengo la teoría de que si no fuese por eso, no se venderían. O para no ser tan exagerada, se venderían muchos menos. Es cierto que a muchas les cansa un poco eso de que todos los protagonistas parezcan cortados por el mismo patrón: Guapo-guapísimo, fuerte, súper inteligente, deportista, rico… y si ya es malo malote, como diría una ex compi de trabajo, mejor que mejor. Pero la mayoría de estos libros triunfan en las listas de ventas, así que reconozcamos que no sabemos lo que queremos. Nos quejamos, pero luego, nos encantan las historias donde los chicos son así.

¿Por qué será que en casi todas las novelas la formula mágica es: chico espectacular +chica un poco menos guapa? ¿Será por eso de sentirnos identificados con los protagonistas? ¿Acaso las personas normales no se enamoran, sufren por amor, discuten o se reconcilian? Opino que si la historia es buena y la trama bien desarrollada una novela con un protagonista menos atractivo puede funcionar. A mí lo que me engancha de un libro es saber qué pasará con ellos, cómo terminarán, si volverán a discutir y a dejarlo otra vez…, que sean más o menos guapos llega un momento en el que casi lo olvido. Normalmente, según la personalidad que tiene, lo asocio con alguien con el que no tendría nada que ver en lo físico.

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Os quiero poner un ejemplo real de que esas historias existen y podrían funcionar: tenía una amiga de la facultad. Era guapa. La típica que ligaba cada vez que salíamos, de esas a las que los chico no dejan en paz. A ella, que nunca le interesaba ningún, chico le encantaba un compañero de clase. Uno en particular, el típico buenazo. El que pasa desapercibido porque es más bien del montón, despeinado, con gafas… No destacaba, pero ella decía que tenía algo que le encantaba, algo inexplicable que hacía que no pudiese dejar de mirarlo. Él se ponía muy nervioso cuando ella le hablaba, aunque intentaba no aparentarlo. Me gustaba mirarlos cuando hablan o trabajaban juntos en el algún grupo de clase. Eran diferentes pero tenían “algo”. No podía dejar de pensar cómo sería sus historia. Me hubiese encantado que la hubiese. Tal vez algún día la invente yo. Nunca tuvieron nada, únicamente en la fiesta de graduación ella le sacó a bailar y el aceptó encantado, sin timidez ni miedo. Tal vez el ron… Al verlos todos decían: mirad qué pareja. Sí, la extraña pareja. ¿Por qué no?

Acaba de encenderse la bombilla, a ver qué saco de esto.

¡Feliz semana!

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