Recordando Algún día volveré

En aproximadamente mes y medio, verá la luz mi tercera novela. La segunda parte de “Algún día volveré”, de la que muy pronto os desvelaré el título. Entretanto, para que la recordéis u os animéis a leerla si no lo habíes hecho, dejo aquí un extracto que tiene lugar en el Ponte Vecchio.

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Mientras conversaban siguieron caminado, hasta que se encontraron una vez más junto a la estatua de Benvenuto Cellini. A esa hora de la noche el Ponte Vecchio todavía estaba lleno de turistas, que por recomendación de alguien, no querían perderse las vistas nocturnas. El tiempo era bastante cálido favoreciendo el lleno de las calles. Julieta no se había atrevido a ir de nuevo, a pesar de que su hotel estaba a escasos metros.

–Mira –dijo Tiziano agachándose y cogiendo uno de los candados colgados en la verja–, los quitan cada cierto tiempo para que no se dañe la estructura, inexplicablemente este sigue aquí.

Ella también se agachó y a pesar de que lo que había escrito en aquel candado era casi ilegible, lo reconoció nada más verlo.

ponte vecchio candados

–No voy a ir a ningún sitio, creo que fue lo que dijiste, ¿verdad?

–Si de mí hubiese dependido no me hubiera ido.

–Claro… –respondió Tiziano mirando al infinito desde el puente.

–No, nunca.

–¿Cómo? –preguntó sin saber a qué se refería.

–Es la respuesta a la pregunta que me hiciste en el aeropuerto el día que me fui.

–¿Has vivido alguna vez de forma más intensa? –dijo Tiziano con una tímida sonrisa ante el recuerdo.

–¿Por qué no viniste a buscarme? –preguntó Julieta.

–Tuve miedo de que no quisieras volver. Y tú, ¿por qué no has vuelto antes?

–Temí que otra ocupase mi lugar.

–Desde que te marchaste no he salido en serio con nadie. Nunca he tenido suerte con las mujeres.

–No creo que tengas razón –dijo Julieta con una gran sonrisa ante la respuesta de Tiziano–. He vuelto, y esta vez no voy a ir a ningún sitio.

–No, esta vez soy yo el que no va a dejar que te escapes.

Tiziano le sonrió. Una sonrisa sincera, de esas que ella tenía grabada en la memoria y que había recordado tantas veces. Metió la mano entre el pelo de Julieta y cogiéndola por la nuca, la acercó a su boca y la besó.

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