Ya tengo título

Como ya sabréis, porque lo he repetido mil y una vez, en junio verá la luz la segunda parte de mi novela «Algún día volveré».

Acabar este libro, al final de la historia ha supuesto un reto, porque lo he dejado a medias en dos ocasiones para escribir otras historias. Una de ellas fue «El primero de un millón de besos» y la segunda, la historia que voy a retomar en cuanto termine de pasar a ordenador las correcciones.

Esta vez, la persona que lo ha leído, además de señalarme esas letras que nos comemos o palabras que bailan, ha tenido a bien darme su opinión y me ha sugerido alguna escena. Entre unas cosas y otras, yo calculo que habré escrito unas diez páginas más, y el resultado me gusta. ¡Gracias Mónica!

Ya tengo portada. Y viene de la mano de Alexia Jorques, que ha hecho un trabajo espectacular. Me costó mucho decidirme por una imagen, había varias que me cuadraban en la idea que tenía, y cuando preguntaba a alguna amiga, cada una elegía una diferente. Tuvo que venir mi señor marido para elegir la que yo quería y así, quedarme tranquila. Todavía no voy a enseñárosla, tendréis esperar un poco más, pero adelanto que es una portada preciosa que refleja perfectamente el sentido de la historia. No podía ser mejor. ¡Gracias Alexia!

Ya tengo borrador corregido, que espero tener pasado a limpio en unos días para maquetar. Esta vez, además de en ebook en amazon, también estará disponible en papel para que todos los que hayan leído la primera parte de la historia en ese formato puedan a hacerlo.

Y por último, lo más importante. Ya tengo título. No sé si recordaréis aquel post en el que os contaba que el borrador de la novela estaba terminado, pero no tenía título aún. Le había dado mil vueltas y ninguno de los que se me ocurría me convencían. Además, quería seguir la línea que llevo hasta ahora con los tres anteriores, y usar una frase del libro para eso. La cosa se complicaba pero mi amiga Mónica, una vez más, de forma indirecta me ayudó.

Me envió un mensaje para preguntarme una duda que le surgió y releyendo esa parte del capítulo, lo descubrí. Estaba ahí, encerrado en una declaración: Sigo soñando contigo.

No sé si os gustará o no, pero es perfecto. Seguramente, no hayáis caído en el cuenta. ¿Os acordáis de esto que sucedía en la primera parte? Yo escribí esa frase sin intención de enlazar con ella las dos historias, pero ha resultado ser así.

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*Estaba soñando contigo.

Pues ya está. SIGO SOÑANDO CONTIGO.

Buscando la perfección

Ya he contado en alguna ocasión que cuando empecé a escribir mi segunda novela, jamás pensé que sus personajes y la trama me atrapasen de esta forma (tanto que aún la tengo por terminar).

Segura de que estaba lista, la corregí, realicé su correspondiente inscripción en el registro y la subí a Amazon, donde estuvo tres días, durante los cuales me decía a mí misma que esa historia no podía terminar así. Bueno, de hecho no acababa, era imposible dejar a los personajes colgados de esa manera, ni a los lectores con la incertidumbre de qué sucedería después. Así que tras unas semanas de descanso, los primeros han puesto un poco de su parte y han tenido a bien contarme qué sucede tras esa despedida en el avión.

No me convencía ese final por dos motivos: Uno, a pesar de que era absolutamente realista y posible, no me gustan los finales tristes en las novelas románticas, (bastante jodida es la vida de por sí, para encima dejar a los lectores con mal sabor de boca) y el otro, que tenía una enorme sensación de historia no acabada.

Ahora estoy en ello, falta muy poco para cerra el final y cada vez que releo algunos capítulos encuentro algo que no acaba de convencerme. Se lo he dado a leer a una persona y me dice que le gusta, todo está claro, sin cabos sueltos, pero yo tengo la sensación (por mi nivel de autoexigencia) de que podría ser mejor.

perfección-BenedettiExigirse a uno mismo no está mal (es una forma de superase), pero como yo la empleo para todo en la vida, termino por frustrarme mucho más de lo que me gustaría, aunque no me viene  mal de vez en cuando porque salgo con ideas renovadas. Y es que no lo puedo remediar, soy perfeccionista al máximo. Desde dentro no te das cuenta, te gusta hacer las cosas así y punto, pero cuando lo ves desde fuera, y observas a alguien que también lo es (tengo en mi casa un pequeño ser que es igual que su mamá en ese aspecto y lo considero muy joven para empezar a frustrase) te das cuenta de lo obsesivo que resulta pretender que todo esté como tu esperas.

Una de las frases de Mario Benedetti que más me gusta es: «La perfección es una pulida colección de errores» y es que el ser humano, perfeccionista o no, los comete a diario y es bueno porque de ellos se aprende.

En lo referente a la escritura, he cometido errores que me enervan, principalmente porque he podido leer esa palabra veinte veces sin darme cuenta. Siempre encuentro tal o cual cosa que podría cambiar, una idea que expresar mejor y eso, ralentiza mucho el trabajo.

Por suerte para mí, estos momentos de frustración y empecinamiento no suelen durar más de un día, y aunque no soy perfecta ni busco serlo, sí intento que aquello que yo haga lo sea. En fin, maneras de ser…

Mi segunda novela

Ya está hecho. Esta mañana he ido al Registro de la Propiedad Intelectual para inscribir mi segunda novela.

Estoy entusiasmada, porque la comencé sin tener muy claro el final, lo que me llevó a abandonarla en un par de ocasiones. Esto me ha valido para darme cuenta de que tal vez, no es buena idea empezar a escribir sin tener al menos un posible final, aunque a medida que avance la historia pueda sufrir cambios. Pero tenía tanta prisa por comenzar, que creí que con el desarrollo de la trama lo vería claro, como me ocurrió en Algún día volveré.

Antes de plantearme escribir una novela, sólo había escrito relatos, así que no tuve oportunidad de desarrollar con mucho detalle ningún personaje. Los primeros fueron Julieta y Tiziano, a los que tengo mucho cariño, supongo esto mismo le sucede a todos los escritores, y cuando pensaba que eran insuperables llegan Violeta, Hugo y Nacho, y los superan. Han logrado cautivarme con su personalidad, con lo que les ocurre, sus temores, sus esperanzas y he empatizado de tal manera con Violeta, la protagonista, que he sido incapaz de escribir otro final para esta historia que capítulo a capítulo ha ido atrapándome.

Y por fin ha llegado el momento de que vea la luz, de que los conozcáis y os cuenten su historia, de compartirla vosotros, los lectores, y espero que os enganche tanto y tenga tan buena acogida como tuvo Algún día volveré.

Estará disponible en Amazon a partir de la próxima semana. Como adelanto, comparto con vosotros la portada, nuevamente Iván de @buscoaliados se ha superado y con una escueta explicación captó la idea a la primera. Muchas gracias, Iván.

Os espero la próxima semana para daros El primero de un millón de besos.

RGB

Gracias

En el post de hoy quiero dar las gracias.

A todas las personas que han leído mi novela, en especial a aquellas que han dedicado un ratito de su tiempo a escribirme mensajes contándome la impresión que les ha causado, y sobretodo, a esas me han animado a seguir haciéndolo.

A todos los que me conocéis y me lo decís en persona cuando nos encontramos en la calle, en el cole, o por twitter, whatsapp…

Vuestros mensajes son muy importantes para mí, puesto que cuando decidí publicar en Amazon, jamás creí que tanta gente se interesaría por ella, me imaginaba que la comprarían mis conocidos y poco más y la verdad, es muy gratificante ver los resultados obtenidos.

Así que lo dicho, muchísimas gracias a todos: los que habéis contactado conmigo, a los que la habéis leído y a los que me animáis a seguir adelante. Entre todos vosotros me encantaría haber conseguido algún lector fiel.

Esta historia continuará…

Gracias

Poner cara a los personajes

Personajes

 

Llevo un par de días dándole vueltas a esto de ponerle cara a los personajes de las novelas. He visto algunos booktrailers o presentaciones en los que aparecen imágenes de personas reales que podrían ser los protagonistas.

En uno de los vídeos que hice sobre mi novela quise incluir alguna foto de personas conocidas que para mí, casan a la perfección con la imagen física de mis personajes, pero una persona cercana me dijo que no lo hiciese, que era mejor que cada cual se lo imaginase. De hecho para uno de los personajes de mi novela, una amiga y yo tenemos dos hombres diferentes que nos imaginamos como Ignacio Tesler.

Me gusta leer porque es una forma maravillosa de dejar volar la imaginación, vivir nuevas experiencias poniéndote en la piel de otro, visitar nuevos lugares… pero es cierto también, que cuando he leído algún libro y he visto previamente la película no me ha disgustado ponerle la cara de ese actor o actriz al personaje.  A veces, hasta me ha resultado más fácil.

Estaba pensando en desvelar qué cara le pongo a mis personajes, pero no sé si a los lectores les gustará.

Y vosotros ¿qué opináis? ¿os gusta ponerle cara a los personajes?